El adinerado donante fue visto como el hacedor de reyes en la elección a la alcaldía, debido a su capacidad para influir en la opinión pública y financiar campañas.
La presidenta del consejo estudiantil de la escuela era una hacedora de reyes, capaz de influir en el voto estudiantil y decidir quién sería elegido presidente de la clase, aunque ella misma no se presentaba.