El ortopedista explicó que las distracciones óseas eran necesarias para alargar la pierna de su hija, tirando cuidadosamente de las superficies óseas separadas una pequeña cantidad cada día.
Los cuentos de viejas advertían que las pesadillas traviesas se sentarían en tu pecho mientras dormías, causando malos sueños y dificultando la respiración.