Mientras observábamos avesenel santuario de vida silvestre, vimos una grulla damisela elegante vadeando en aguas poco profundas, con su elegante plumaje gris brillando ala luz delsol.
Mientras estaba sentado juntoal estanque, noté un delgado caballito del diablo azul descansando sobre una hoja de nenúfar con las alas cuidadosamente plegadas.