









A pesar de los esfuerzos de sus padres por fomentar la cooperación, la naturaleza de los niños se inclinaba más hacia la competencia, lo que a menudo resultaba en desacuerdos.




Los niños prosperaron en el programa de la escuela forestal, donde el aprendizaje a través del juego y la exploración fomentó una profunda conexión con la naturaleza de las plantas y los animales que los rodeaban.







