El experimentado cazador de setas examinó cuidadosamente el espécimen deCortinarius, observando el delicado anillo con forma de telaraña quese aferraba al tallo como una telaraña.
Mientras buscaba enla antigua biblioteca, encontré un manuscrito, cuyos bordes estaban curiosamente carbonizados, como si alguien lo hubiera encendido con una llama hace mucho tiempo.