








Durante sus vacaciones de verano, el grupo de jóvenes de la iglesia se ofreció como voluntario en las misiones en Guatemala, ayudando a construir casas y enseñando sobre higiene mientras compartían sus creencias religiosas.

El pequeño pueblo esperaba con ansias las misiones anuales, que reunían a los católicos de las parroquias vecinas durante una semana de sermones especiales y actividades comunitarias.



Las Naciones Unidas envían delegaciones a diferentes países para ayudar con los esfuerzos de mantenimiento de la paz.





