









El político desestimó los hallazgos científicos sobre el cambio climático, revelándose como uno de los oscurantistas que obstaculizan el progreso hacia un futuro sostenible.



La dependencia de la empresa del argot y de los memorandos internos llenos de un lenguaje deliberadamente vago sugería que la gerencia eran oscurantistas que querían ocultar sus procesos de toma de decisiones a los empleados.