En los viejos tiempos del reclutamiento naval, los miembros de la prensa recorrían los muelles, apoderándose de hombres desprevenidos y obligándolos a convertirse en marineros.
El capitán levantó la escotilla, revelando el compartimento de almacenamiento bajo la cubierta, que estaba lleno de cuerdas de repuesto y chalecos salvavidas.