







La exitosa producción teatral dependía en gran medida de la sincronización de los movimientos de los actores, los cambios de iluminación y los efectos de sonido para crear una actuación fluida e impactante.

La exitosa incursión requirió una completa sincronización de todos los esfuerzos de inteligencia, desde el análisis de imágenes satelitales hasta los informes de los informantes, con el momento de los movimientos de las fuerzas terrestres.