












La tribu confiaba en la magia ritual del chamán para asegurar una exitosa caza de búfalos, cantando y realizando ceremonias que se creía influían en los espíritus animales.

La abuela navajo guardaba cuidadosamente sus medicinas – pequeñas bolsas de hierbas, piedras y plumas – creyendo que protegían a su familia de las enfermedades y traían buena fortuna.






