









La indeterminación de ganar la lotería, basada puramente en la casualidad, resalta la indeterminación del evento; cualquiera podría ganar, pero nadie puede garantizarlo.

Antes de lanzar la moneda, su aterrizaje en cara o cruz existe solo en la indeterminación cuántica, lo que refleja la indeterminación cuántica antes de que se mida el estado de una partícula.