La estudiante se despertó jadeando, aliviada al darse cuenta dequela sensación deno poder moverse, el pesado íncubo quela oprimía enel pecho, erasolo una pesadilla.
Los cuentos de viejas advertían que las pesadillas traviesas se sentarían en tu pecho mientras dormías, causando malos sueños y dificultando la respiración.