







La reunión sufrió frecuentes divagaciones, saltando de las ganancias trimestrales a los problemas de la máquina de café de la oficina, luego a los planes de vacaciones de alguien y finalmente de vuelta a las ganancias, dejando a todos confundidos sobre la agenda real.



La discusión sobre los presupuestos escolares sufrió rápidamente varios descarrilamientos, con la conversación cambiando a los últimos chismes del vecindario.