El museo naval exhibió con orgullo un acorazado restaurado, cuyos cañones masivos eran un testimonio de su poderosa y uniforme potencia de fuego enla Primera Guerra Mundial.
Durante la tormenta invernal, el pescador estaba agradecido por su grueso abrigo de lana, quelo mantuvo abrigado y seco contrael viento y las salpicaduras heladas.