









La compañía farmacéutica intentó extender la duración de la patente de su medicamento popular haciendo pequeños cambios en su recubrimiento y luego solicitando una nueva patente.

Para evitar problemas financieros, la empresa renovó su préstamo, asegurando que los pagos mensuales nunca excedieran los intereses, lo que significa que el saldo principal permanecería impago indefinidamente.






