









El experimento tatcherista demostró que el sector privado puede operar un ferrocarril de forma tan ineficiente como un monopolio estatal.










La mayoría tramitó apresuradamente el proyecto de ley en el parlamento, sin los estudios de expertos habituales que lo habrían retrasado hasta después de las elecciones.










La sociedad histórica local dedicó un ala entera a mostrar la rica historia de los ferrocarriles de la región.
