Los camiones que transportaban piezas de repuesto llegaban diariamente a los depósitos del ejército, asegurando que los tanques estuvieran siempre listos para su despliegue.
Mientras la fuerza principal marchaba al frente, los depósitos se aseguraban de que los nuevos reclutas recibieran entrenamiento básico y de que los suministros esenciales llegaran al campo de batalla.