La cabeza del caballo se estaba levantando demasiado, así queel jinete ajustó la martingala para mantenerla ala altura correcta y tener un mejor control.
Elcaballero, confiado en su agarre yla seguridad adicional de su correa de seguridad, cargó enla batalla, sabiendo que incluso sile golpeaban la mano, no perdería su espada.
Decidió emplear la estrategia dela martingala ensus apuestas enla ruleta, duplicando su apuesta después de cada pérdida conla esperanza de eventualmente recuperar su dinero.