












Los trabajadores siderúrgicos retiraron cuidadosamente el material solidificado – grumos endurecidos de hierro y escoria – del hogar del horno después de que el proceso de fundición se completó.

Durante el invierno, el equipo de construcción utilizó estufas portátiles para evitar que el hormigón se congelara y se agrietara mientras construían el nuevo edificio de oficinas.