El trabajador dela fábrica clasificó cuidadosamente lamechade lana, asegurándose deque cada paquete de lana peinada estuviera libre de polvo antesde enviarlo a las máquinas dehilar.
El joyero examinó cuidadosamente la parte superiorde los diamantes para asegurar que estuvieran tallados enel ángulo correcto para una brillantez óptima.