El guardabosques advirtió a los excursionistas que tuvieran cuidado, especialmente en las zonas donde las osas podrían estar protegiendo asus cachorros.
El ejército atacante acercó sus engorrosos manteletes a las murallas del castillo, esperando que los cobertizos blindados los protegieran mientras llenaban el foso.
Durante el asedio, los atacantes empujaron lentamente los pesados manteletes hacia adelante, protegiéndose mientras llenaban el foso y socavaban las murallas del castillo.