La mina utilizó una red de tranvías para transportar el mineral desde las profundidades subterráneas hasta la planta de procesamiento en la superficie.
A finales del siglo XIX, las ciudades dependían de los tranvías tirados por caballos para transportar a la gente antes de que los tranvías eléctricos se generalizaran.
El ayuntamiento local decidió operar la nueva línea de tren ligero, con la esperanza de proporcionar un transporte público eficiente para los viajeros.