En el suelo del bosque, brotaron pequeños musgos verdes, cada uno cubierto con delicadas caliptras parduzcas, restos de las cubiertas de las cápsulas de esporas.
El recolector de setas revisó cuidadosamente cada seta en busca de la presencia de velo antes de recogerla, ya que su presencia puede ayudar a identificar las variedades comestibles.