Mientras buceaba en el mar Mediterráneo, el biólogo marino divisó varios torpedos acechando en el fondo arenoso, con sus cuerpos planos mezclándose a la perfección con el entorno.
Los trabajadores del ferrocarril colocaron petardos de vía en la vía para advertir a los trenes que se aproximaban de la obstrucción que había por delante.