






























Durante su diagnóstico, el psiquiatra explicó que el paciente experimentó cambios de humor extremos entre las fases de manía y depresión, característicos del trastorno bipolar.

Para hacer que el sensor sea más sensible, los ingenieros polarizan el material cerámico, alineando sus dipolos internos para mejorar su respuesta piezoeléctrica a la presión.