


















En el juego de cartas del piquet, el primer jugador en jugar tenía el derecho a contar su mano alta, lo que le permitía jugar primero y al otro jugador comenzar a contar.


Después de caminar descalza en la arena tropical, María encontró una nigua enterrada debajo de la uña de su dedo gordo y tuvo que ir al médico para que se la quitaran.


