

























Después del triturado inicial, los mineros confiaron en el proceso de lavar minerales para refinar aún más el mineral de oro, separando el metal valioso de la arena y la arcilla no deseadas.

Los relatos históricos describieron el laborioso proceso de refinación, donde el estaño fundido se dejaba caer repetidamente para eliminar las impurezas y crear un metal más puro.
