Enel siglo XIX, los marineros de los pueblos portuarios tenían que tener cuidado con los reclutadores que los engañaban o los obligaban a subir a los barcos para viajes peligrosos.
Durante la recreación dela historia marítima del puerto, voluntarios que interpretaban a los enganchadores de marineros intentaron atraer a los marineros lejos desus barcos con promesas de mejor paga y trabajo más fácil, una práctica queera ilegal sinla autorización adecuada.