







El constructor naval fijó cuidadosamente la tira larga y estrecha de madera al marco de madera, asegurando que las costillas permanecieran en su lugar a medida que el casco tomaba forma.














El carpintero de ribera repintó cuidadosamente la moldura pintada a lo largo del casco, asegurándose de que su brillante línea blanca destacara sobre el azul oscuro del barco.










